Fingerboard, skate con los dedos

El fingerboard es un deporte (o minideporte) que nació gracias a la afición de los fanáticos del skateboard, y se trata de patinar sobre una pequeña tabla de skateboard a escala, realizando todo tipo de piruetas y giros. Esta práctica nació a finales de los años ochenta en Estados Unidos, según algunos, aunque otros lo sitúan en Alemania, donde siempre ha existido un gran movimiento cultural en torno al monopatín. De hecho, fueron los que practican este deporte los que lo iniciaron como divertimento en los descansos de las competiciones de skate, utilizando al principio copias rudimentarias de auténticas tablas que se usaban como llaveros. Más tarde, los entusiastas de esta práctica empezaron a construir pequeñas rampas donde practicar su hobbie, hasta que la empresa Tech Deck realizó unas réplicas exactas a pequeña escala de las tablas de skateboard, con todas sus piezas y complementos, y por tanto podían realizarse las mismas acciones con ellas.

Los amantes de este minideporte pueden realizar giros, loops, saltos y piruetas con sus pequeñas tablas, utilizando el dedo índice y el corazón para impulsarlas. Tiene la ventaja de que es más barato que el que se practica a escala real, y además puede practicarse en cualquier sitio. Cada vez hay más aficionados y expertos que sacan con periodicidad nuevos artículos y accesorios, contribuyendo a la expansión del fingerboard; además, cada año se celebra el campeonato Fast Fingers a nivel mundial, con parques (o fingerparks) cada vez más conseguidos, réplica exacta de los skateparks. También se organizan competiciones a nivel nacional, donde acuden cada vez más adeptos, y cuyo punto de encuentro suelen ser los foros y asociaciones a través de Internet.

Es en estos foros especializados y portales como Youtube donde se congregan los aficionados y cuelgan sus vídeos, donde demuestran sus habilidades y progresos. El dominio de la técnica del fingerboard sólo se consigue a base de observación y práctica; los expertos aseguran que practican una media de dos horas diarias, lo que se incrementa los fines de semana y en época de competición.

El tamaño oficial de estas pequeñas tablas suele ser de unos noventa y seis milímetros (unos diez centímetros), y su precio suele estar en torno a ocho euros en principio, que luego se incrementa a medida que se avanza en la práctica y se quieren conseguir piezas de mayor calidad. A pesar de ser un hobbie más económico que su “hermano mayor”, tampoco tiene un precio bajo si se practica a nivel profesional, ya que necesita de una tecnología igual que la de las tablas de skate pero a pequeña escala. Una tabla profesional suele costar entre los quince y los treinta euros, pero aparte las ruedas (que llevan insertadas unos rodamientos diminutos) suponen entre veinte y cuarenta euros más, y los ejes salen en torno a los veinticinco y los cuarenta euros. Por lo tanto, el pack completo se puede adquirir por unos cien euros. Pero si además queremos adquirir un fingerpark para practicar, no suele bajar de los mil euros, precio que se incrementa a medida que se le van añadiendo diferentes elementos como barandillas y rampas. Como se ha señalado antes, la empresa Tech Deck es la que mayoritariamente los comercializa, y los vende empaquetados con todos sus complementos y recambios.

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